Cooperar, el primer recurso de un territorio
Un árbol solo
nunca hace un bosque.
Lo vivo lo sabe.
Participe en una visita a una finca, una reunión técnica o una jornada de plantación. Observe menos las intervenciones que los intercambios entre los participantes. Las ideas circulan. Los contactos se crean.
Las experiencias se confrontan. Con mucha frecuencia, los proyectos del mañana nacen en el transcurso de una conversación.
Un territorio es una red
Al observar un territorio, es fácil ver las parcelas, las carreteras, los edificios o los cursos de agua.
En cambio, los vínculos que unen a los actores son menos visibles. Sin embargo, son a menudo los que determinan la capacidad de un territorio para evolucionar.
- Un agricultor intercambia con su vecino,
- Un municipio mantiene sus espacios verdes,
- Una empresa produce coproductos orgánicos,
- Un comedor separa sus biorresiduos,
- Una asociación gestiona un huerto compartido,
- Un centro educativo sensibiliza a los más jóvenes.
Tomados de forma aislada, estos gestos parecen modestos. Juntos, constituyen una verdadera red de cooperación.
La complementariedad antes que la autonomía
La autonomía territorial se presenta a menudo como un objetivo. Puede ser pertinente en ciertos ámbitos.
Pero ¿busca un territorio robusto producirlo todo por sí solo? Busca, ante todo, utilizar mejor las competencias y los recursos ya presentes. Una explotación agrícola no tiene vocación de convertirse en una colectividad. Un municipio no tiene vocación de convertirse en una explotación agrícola.
En cambio, cada uno puede contribuir a un proyecto común. La complementariedad suele crear más valor que la suma de iniciativas aisladas.
Recursos que se encuentran
En muchos territorios, los recursos ya existen. Las necesidades también. Lo que a veces falta es el encuentro entre ambos.
- Una colectividad dispone de restos de poda triturados,
- Un horticultor busca un recurso carbonado,
- Una empresa produce un coproducto orgánico,
- Un ganadero necesita material estructurante,
- Una planta de compostaje busca nuevas alianzas.
Crear estas conexiones suele requerir más organización que inversión.
La confianza, fundamento de la cooperación
Ninguna alianza duradera se apoya únicamente en un contrato. La confianza desempeña un papel esencial. Se construye con el tiempo, gracias a los intercambios, las visitas de campo, las experimentaciones conjuntas y el intercambio de resultados.
Permite afrontar con más serenidad las dificultades y adaptar los proyectos cuando las condiciones cambian.
La confianza no sustituye a las normas. Les da un marco humano.
Compartir los conocimientos
Cada actor posee una experiencia particular.
- El agricultor conoce sus parcelas,
- El jardinero observa las estaciones,
- El técnico domina los aspectos normativos,
- El investigador aporta métodos de análisis,
- El cargo electo conoce los retos del territorio.
Estos saberes no compiten entre sí. Se vuelven más útiles cuando se ponen en común. Compartir el conocimiento constituye un recurso por derecho propio.
Los proyectos crean vínculos
Las cooperaciones rara vez nacen en torno a una idea abstracta.
Se desarrollan en torno a acciones concretas.
- Una plataforma de valorización,
- Una faena de plantación de setos,
- Un programa de compostaje de proximidad,
- Una experimentación colectiva,
- Una jornada técnica.
Estos proyectos crean hábitos de trabajo. Refuerzan progresivamente la capacidad de un territorio para responder juntos a nuevos retos.
Cooperar frente a los cambios
Los territorios evolucionan. El clima cambia. Las normativas se adaptan. Las expectativas de los ciudadanos se transforman. Los mercados fluctúan.
Frente a estos cambios, la cooperación se convierte en un factor de estabilidad. Permite compartir experiencias, poner en común ciertos medios y construir respuestas más sólidas. Un territorio que coopera aprende más rápido.
Una cultura que cultivar
La cooperación no se improvisa. Requiere tiempo. Supone conocer a los actores, escuchar sus limitaciones y reconocer sus competencias. Se nutre también de logros, incluso modestos.
Cada proyecto compartido refuerza progresivamente la capacidad colectiva de actuar. Esta cultura de la cooperación constituye uno de los fundamentos de los territorios robustos.
La mirada del terreno
Participe en una visita a una finca, una reunión técnica o una jornada de plantación. Observe menos las intervenciones que los intercambios entre los participantes.
- Las ideas circulan,
- Los contactos se crean,
- Las experiencias se confrontan.
Con mucha frecuencia, los proyectos del mañana nacen en el transcurso de una conversación.
Para saber más
Libros
- Elinor Ostrom — El gobierno de los bienes comunes.
- Edgar Morin — Introducción al pensamiento complejo.
- René Dubos — Pensar globalmente, actuar localmente.
- Carl Folke — publicaciones sobre la resiliencia socio-ecológica.
Organismos
- France Tiers-Lieux (para las dinámicas de cooperación territorial)
- Red Compost In Situ
- Cámaras de agricultura
- ADEME
- Oficina francesa de la biodiversidad (OFB)
