Bio-preparaciones y colectividades: transformar los recursos locales en fertilidad territorial

Introducción

Durante mucho tiempo, las colectividades han considerado los residuos orgánicos como un coste. Hoy, se produce un cambio profundo.

Los biorresiduos, residuos verdes, restos del mantenimiento de espacios públicos, coproductos alimentarios o agrícolas ya no son únicamente flujos que recoger y tratar. Se convierten en recursos estratégicos capaces de contribuir a la resiliencia alimentaria, a la calidad de los suelos y a la economía local.

En este contexto, los bio-insumos territoriales abren una nueva perspectiva: transformar los recursos orgánicos producidos localmente en enmiendas y fertilizantes destinados a alimentar los suelos del territorio.

La colectividad ya no es solo gestora de residuos. Se convierte en gestora de la fertilidad territorial.

1. Acelerar el paradigma: del residuo al recurso

Hoy, la pregunta evoluciona: ¿cómo conservar el valor biológico de toda la materia orgánica en lugar de simplemente eliminarla?

Cada tonelada de materia orgánica exportada representa también costes y una pérdida potencial de carbono, nutrientes y actividad biológica para los suelos locales.

2. El territorio como ecosistema de fertilidad

Una colectividad produce permanentemente flujos orgánicos:

Espacios verdes

Siegas, hojas, acolchados, materiales triturados.

Restauración colectiva

Restos de comidas, mondas, excedentes.

Agricultura

Estiércoles, residuos de cultivos, efluentes.

Industrias agroalimentarias

Bagazos, pulpas, orujos, coproductos vegetales.

Tomados por separado, estos flujos suelen considerarse limitaciones. Pensados en conjunto, a través de la tecnología de bio-insumos, constituyen un verdadero banco de fertilidad.

3. Una nueva competencia territorial

En los próximos años, las colectividades probablemente tendrán que desarrollar una competencia hoy todavía poco estructurada.

La gestión de los recursos orgánicos territoriales. Esta competencia no consistirá únicamente en organizar la recogida.

Supondrá:

  • cartografiar los recursos disponibles,
  • identificar las necesidades agrícolas,
  • poner en relación a productores y usuarios,
  • garantizar la trazabilidad de los flujos,
  • hacer seguimiento de los resultados agronómicos.

¿La fertilidad se convierte en un objeto de gobernanza?

4. Los beneficios para una colectividad

Una estrategia de bio-insumos territoriales puede producir varios efectos.

Ambientales

  • disminución de los transportes,
  • reducción de las emisiones ligadas al tratamiento,
  • retorno del carbono al suelo,
  • mejora de la biodiversidad.

Económicos

  • bajada de los costes de gestión,
  • creación de actividades locales,
  • nuevas cadenas de valorización.

Agrícolas

  • mejora de la materia orgánica,
  • disminución de la dependencia de insumos exteriores,
  • refuerzo de la resiliencia de las explotaciones.

Sociales

  • cooperación entre actores,
  • sensibilización de los habitantes,
  • creación de empleos locales,
  • refuerzo del vínculo entre ciudad y agricultura.

5. El compostaje es solo una primera etapa

El compostaje de proximidad constituye una respuesta pertinente para numerosos flujos. Pero no responde a todas las situaciones.

Según los territorios, otros procesos pueden ser complementarios:

  • procesos de tipo Bocashi aeróbico,
  • fermentación controlada,
  • mezclas orgánicas específicas, bioles, biochar, supermagros…

El objetivo no es promover una única tecnología. El objetivo es elegir la solución más adaptada para valorizar y reutilizar cada categoría de recurso.

6. Construir una cadena local de fertilidad

Una cadena de valor eficaz se apoya en varios eslabones cada vez más necesarios.

La identificación

¿Qué materias se producen?

La calificación

¿Cuál es su calidad?

La transformación

¿Qué proceso es el más pertinente?

La distribución

¿Qué agricultores o gestores de espacios pueden utilizarlas?

La evaluación

¿Qué efectos se observan en los suelos? Este enfoque transforma una sucesión de operaciones técnicas en un verdadero proyecto de territorio.

7. El papel del Bocashi

El Bocashi se integra en esta lógica territorial. Su particularidad es proponer un método capaz de adaptarse a una gran diversidad de materias orgánicas disponibles localmente.

El proceso de bocashi aeróbico se injerta en cualquier tipo de compostaje, como una extensión, y dinamiza los ritmos de tratamiento biológico.

Se trata de crear una organización capaz de transformar más activamente más recursos, o recursos difíciles, en fertilidad útil. En esta perspectiva, el método se convierte en una herramienta que acerca el ritmo de los flujos de materia orgánica a los ritmos de las fertilizaciones. En este sentido, se convierte en una verdadera herramienta de gestión al servicio del territorio.

8. Hacia una autonomía fecunda

Numerosos territorios importan hoy una parte importante de sus fertilizantes mientras exportan su materia orgánica.

Esta situación refleja una pérdida de valor. Una estrategia de bio-insumos territoriales busca invertir esta lógica:

  • conservar más carbono,
  • reciclar los nutrientes,
  • reducir las dependencias,
  • reforzar las capacidades locales de producción.

La autonomía fecunda consiste en valorizar mejor lo que ya está disponible.

9. Un cuadro de mando territorial de la fertilidad

A largo plazo, una colectividad podría hacer seguimiento de indicadores como:

  • toneladas de materia orgánica producidas,
  • toneladas valorizadas localmente,
  • carbono restituido a los suelos,
  • superficie agrícola concernida,
  • reducción de los transportes,
  • evolución de la materia orgánica de los suelos,
  • número de socios implicados.

La fertilidad se convierte entonces en un indicador de rendimiento territorial, al mismo nivel que la energía o el agua.

Mi conclusión

Vista la eficacia de las tecnologías de bio-insumos autoproducidos, las colectividades disponen de una palanca ciertamente todavía muy poco explotada: sus recursos orgánicos.

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