La diversidad: una condición de la robustez

En el mismo seto,
mil especies conviven.
Cada una tiene su lugar.

En otoño, observe un seto. Las hojas caen al suelo. Parecen desaparecer. En realidad, solo cambian de forma. Meses después, parte de ese carbono alimentará las raíces, los hongos, las bacterias y las lombrices de tierra.

El ciclo continúa, en silencio. Elija dos parcelas vecinas. Una está bordeada de setos, cunetas enherbadas o praderas. La otra es más uniforme.

Tómese el tiempo de observar los pájaros, los insectos, las flores espontáneas, los olores, los sonidos. La diversidad no se mide únicamente. Se siente.

La naturaleza nunca apuesta por una sola solución

Al observar un ecosistema natural, una constatación se impone rápidamente: la diversidad está en todas partes.

  • Una pradera reúne decenas de especies vegetales,
  • Un puñado de tierra contiene multitud de microorganismos,
  • Un seto acoge pájaros, insectos, hongos y pequeños mamíferos,
  • Cada organismo ocupa una función particular.

Ninguno cumple, por sí solo, todas las funciones necesarias para el funcionamiento del ecosistema. La robustez nace de esta complementariedad.

Diversidad de especies, diversidad de funciones

Dos especies diferentes pueden parecer muy próximas. Sin embargo, sus roles a veces son muy distintos.

  • Algunas plantas exploran los primeros centímetros del suelo,
  • Otras desarrollan raíces profundas,
  • Algunas producen biomasa rápidamente,
  • Otras viven varios años,
  • Algunas atraen a los polinizadores,
  • Otras ofrecen refugio a la fauna auxiliar.

La diversidad no se limita, por tanto, al número de especies presentes. Reside también en la diversidad de funciones que aseguran.

Los microorganismos, una diversidad invisible

Bajo nuestros pies, la diversidad es aún mayor. Miles de especies de bacterias, hongos, protozoos y otros organismos conviven en apenas unos gramos de tierra. Sus interacciones permiten la descomposición de la materia orgánica, el reciclaje de los elementos nutritivos, la estructuración del suelo y muchas otras funciones esenciales.

Esta biodiversidad sigue siendo, en gran parte, invisible. No por ello es menos indispensable.

Diversificar los paisajes

La robustez de un territorio depende también de su organización. Los setos, las praderas, los bosquecillos, las charcas, las franjas enherbadas y los cultivos forman un paisaje. Cuando estos elementos son variados y están conectados, ofrecen más hábitats para la biodiversidad y contribuyen a limitar ciertos riesgos.

Por el contrario, los paisajes muy homogéneos suelen volverse más vulnerables frente a los riesgos climáticos, biológicos o económicos.

Diversificar los recursos

Un territorio que depende de un solo recurso se vuelve más frágil. Esta lógica también se aplica a la materia orgánica. Multiplicar los orígenes de los recursos disponibles suele permitir responder mejor a las necesidades de los suelos, limitando a la vez los riesgos ligados a una sola cadena. La diversidad se convierte entonces en una forma de seguridad.

Diversificar los actores

Las transiciones agrícolas no se apoyan únicamente en los agricultores. Colectividades, empresas, asociaciones, centros educativos, investigadores, artesanos y ciudadanos poseen, cada uno, competencias y recursos útiles. La cooperación entre estos actores favorece la aparición de nuevas soluciones. Permite además repartir mejor las responsabilidades.

Un territorio robusto nunca se apoya en un solo actor.

Diversificar los enfoques

Ninguna práctica agrícola responde, por sí sola, a todos los retos.

  • Cobertura de los suelos,
  • Rotaciones,
  • Agroforestería,
  • Compostaje,
  • Valorización de la materia orgánica,
  • Gestión del agua,
  • Observación.

Todos estos enfoques ganan en eficacia cuando se combinan. La diversidad también concierne a las soluciones.

Una riqueza que preservar

La diversidad no es un lujo. Representa un capital. Cada desaparición de una especie, de un paisaje, de un saber o de una cadena de valor reduce las posibilidades de adaptación futuras.

Por el contrario, preservar esta diversidad equivale a conservar opciones para el mañana. En un mundo en evolución rápida, esta capacidad de adaptación se convierte en un verdadero activo.

Para saber más

Libros

  • Lynn Margulis — El universo bacteriano.
  • Miguel Altieri — Agroecología.
  • Gilles Clément — El jardín en movimiento.
  • Edgar Morin — El Método.

Organismos

  • Oficina francesa de la biodiversidad (OFB)
  • INRAE
  • FAO
  • Conservatorios botánicos nacionales
  • Red Setos Francia

 

Scroll al inicio